martes, 28 de febrero de 2012

El principio del final

Cuaresma, cuadragésimo dia antes de la pascua.
Tiempo de oracion, de sacrificio y, por qué no, de disfrute.
Pero cuarenta dias en agosto se hacen eternos, en invierno, por estas fechas no.
El tiempo en cuaresma se escurre de las manos, por mucho que intentemos parar el reloj, el no se deja, es el reloj de la cuaresma, el reloj de la vida.
Son dias en los que se limpia plata, huele a cera fundida por las iglesias mientras se montan altares de culto.
Son dias de reparto de papeletas de sitio, de ensayos de costaleros, de bandas de música.
Dias de visitas a las parroquias en busca de la mejor foto, de buscar inspiración por parte de los priostes, de envidiar a los otros que tienen mejores medios para montar el paso que ellos.
Son dias de carreras en los talleres de bordado, en los de orfebreria y en las cererias.
Son dias en los que Judas el Iscariote busca las monedas mas brillantes para vender al Señor, en los que San Pedro tiene cada vez mayor cara de pánico por ver lo que ha hecho en el Paso de los Panaderos mientras piensa en ponerle fin a su vida.
Dias de preparar las lanzas de la Judea de Alcalá para que al alba, debajo del puente del tren griten "Prenderlo" y le cierren el paso a Jesús en varios intentos de seguir para adelante mientras el niño pajineta golpea cada vez con mas fuerza la baqueta sobre la tabla del INRI.
Hay que buscar olivos para los Panaderos, Oración en el Huerto o uno bien frondoso para que no se vea el beso de falsedad de Judas en la hermandad de la Redención.
¿Cuántas sillas pondrán este año en la puerta de la guardería de La Puebla para que los abueletes vean a su Virgen de la Paz. ¿Quién falta este año, quién lo ve desde el balcón de arriba?, será el comentario que se escuche a ras de suelo mientras ven pasar capirotes rojos y dicen, po mi niño este año sale de costalero en la Vera Cruz, donde hay dos manigueteras que son capaces de llevar el paso solas, aunque este año una de ellas buscará una túnica mas ancha por culpa de un nuevo nazareno que lleva dentro.
Veremos a ver de donde sacamos este año tan seco azahar para el palio del Silencio.
Son dias de probarse el capirote, de ir sacando la vieja túnica del abuelo que piensa que este será el último año que tenga fuerza para portar la cruz detrás del paso de su Señor, habrá que ir pasando el testigo.
Dias en los que algunas madres vuelven a planchar la túnica de aquel pequeño nazareno que ya no está con ellas, porque un Domingo de Ramos subió al cielo para estar cerca de la Borriquita y pedirle al Niño Dios que le alcance el globo del Rey León que se le escapó en la plaza del Salvador mientras lloraba sin consuelo, como llora su madre, como llora la Virgen de los Dolores subiendo la Cuesta del Bacalao el Lunes Santo mientras el capataz suda viendo que la canastilla del palio roza los balcones. Pero esa túnica volverá a colgarse en la puerta del ropero.
Son dias en los que Iñaki Gabilondo busca la rosa mas roja para ponerla cerca de la mano del Cristo de la Caridad para asi recordarla a ella.
Son dias de pequeños que buscan en el cajón de su mesita de noche la bola de cera que el año pasado no engordó por culpa de la lluvia.
Son cuarenta dias, parece mucho, pero no es nada.
El final está cerca. Una vez que se acaben, cuando llegue el Domingo de Ramos, todo habrá terminado, Consumatum Est.
Desde el momento que se vean los primeros nazarenos de la Paz hasta que chirrie la puerta de San Lorenzo el Sábado Santo, pasará solo un rato, en el que todo se escurrirá como la arena de la playa entre las manos.
Todo tiene un principio, pero también un final.
Es un sentimiento, pero también un presentimiento

http://www.youtube.com/watch?v=FztXiHdQg6Q&feature=fvsr
http://www.youtube.com/watch?v=yKgO1m64ev4&feature=fvwrel

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