Vuelve a caer la hoja de un extraño almanaque.
Por más que lo miro, no me acostumbro a que este año, precisamente este, tenga una hoja mas.
Intento mitigar la curiosidad de saber que viene detrás y miro a escondidas. Me considero un voyeur que no recuerda por qué mira.
Me encuentro por delante un mes de lucha, un mes que viene precedido por negros nubarrones que arrancan de cuajo el azahar que brota por segunda vez este año, mientras se caen las naranjas y ahí se quedan porque los agricultores no encuentran motivos para recogerlas.
Se vuelven a poblar los árboles con su afán de dar algo de color a una extraña primavera en la que viejos dictadores vuelven del olvido para fustigar a un pueblo que se levanta, un pueblo que teme olvidar y le espanta recordar.
No sabemos que son las primas de riesgo, no sabemos que es un bono basura ni una B+++, pero nos asustan en un teledíario que hoy tampoco habla de nosotros.
No te sueltes de mi mano, y si lo haces es para levantarla para poner un clavel en el cañón, como aquellos mayos franceses, como aquellos días de vino y rosas.
No te sueltes de mi mano, siento miedo y temo perderte entre la muchedumbre como aquel día que nos despedimos, creyendo que era para siempre.
Agárrate de mi mano y corramos juntos huyendo de la lluvia, huyendo de todo, volvamos a construir nuestro mundo que algunos se han encargado de destruir, un mundo en el que los árboles den flor todo el año, en el que no haya cabrones que se crecen y enriquecen a consta nuestra, en el que no haya reposas y pelotas que engorden al muerto de hambre.
Vamos a construir nuestro edén, donde veamos como a cada uno de ellos les llega su día, mientras nosotros nos reimos desde lejos, ya lo dijo Eva, tu lo sabes, nos lo cantó, "A la hora de cerrar los bares, el artista del alambre habla de su historia a su vieja sombra".
Se creen dioses, pero no llegan a nada, todo es temporal "tempus fugit", dales tiempo, ya caerán.
Por más que lo miro, no me acostumbro a que este año, precisamente este, tenga una hoja mas.
Intento mitigar la curiosidad de saber que viene detrás y miro a escondidas. Me considero un voyeur que no recuerda por qué mira.
Me encuentro por delante un mes de lucha, un mes que viene precedido por negros nubarrones que arrancan de cuajo el azahar que brota por segunda vez este año, mientras se caen las naranjas y ahí se quedan porque los agricultores no encuentran motivos para recogerlas.
Se vuelven a poblar los árboles con su afán de dar algo de color a una extraña primavera en la que viejos dictadores vuelven del olvido para fustigar a un pueblo que se levanta, un pueblo que teme olvidar y le espanta recordar.
No sabemos que son las primas de riesgo, no sabemos que es un bono basura ni una B+++, pero nos asustan en un teledíario que hoy tampoco habla de nosotros.
No te sueltes de mi mano, y si lo haces es para levantarla para poner un clavel en el cañón, como aquellos mayos franceses, como aquellos días de vino y rosas.
No te sueltes de mi mano, siento miedo y temo perderte entre la muchedumbre como aquel día que nos despedimos, creyendo que era para siempre.
Agárrate de mi mano y corramos juntos huyendo de la lluvia, huyendo de todo, volvamos a construir nuestro mundo que algunos se han encargado de destruir, un mundo en el que los árboles den flor todo el año, en el que no haya cabrones que se crecen y enriquecen a consta nuestra, en el que no haya reposas y pelotas que engorden al muerto de hambre.
Vamos a construir nuestro edén, donde veamos como a cada uno de ellos les llega su día, mientras nosotros nos reimos desde lejos, ya lo dijo Eva, tu lo sabes, nos lo cantó, "A la hora de cerrar los bares, el artista del alambre habla de su historia a su vieja sombra".
Se creen dioses, pero no llegan a nada, todo es temporal "tempus fugit", dales tiempo, ya caerán.
Cógete de mi mano y oigamosla otra vez juntos.
Para tí, la dedicada de esta noche, "El artista del alambre"
Para tí, la dedicada de esta noche, "El artista del alambre"
Ya no sientas miedo, dejaras de ser un voyeur cuando caiga la página del 30.

