lunes, 30 de abril de 2012

No es otro día cualquiera

Vuelve a caer la hoja de un extraño almanaque.
Por más que lo miro, no me acostumbro a que este año, precisamente este, tenga una hoja mas.
Intento mitigar la curiosidad de saber que viene detrás y miro a escondidas. Me considero un voyeur que no recuerda por qué mira.
Me encuentro por delante un mes de lucha, un mes que viene precedido por negros nubarrones que arrancan de cuajo el azahar que brota por segunda vez este año, mientras se caen las naranjas y ahí se quedan porque los agricultores no encuentran motivos para recogerlas.
Se vuelven a poblar los árboles con su afán de dar algo de color a una extraña primavera en la que viejos dictadores vuelven del olvido para fustigar a un pueblo que se levanta, un pueblo que teme olvidar y le espanta recordar.
No sabemos que son las primas de riesgo, no sabemos que es un bono basura ni una B+++, pero nos asustan en un teledíario que hoy tampoco habla de nosotros.
No te sueltes de mi mano, y si lo haces es para levantarla para poner un clavel en el cañón, como aquellos mayos franceses, como aquellos días de vino y rosas.
No te sueltes de mi mano, siento miedo y temo perderte entre la muchedumbre como aquel día que nos despedimos, creyendo que era para siempre.
Agárrate de mi mano y corramos juntos huyendo de la lluvia, huyendo de todo, volvamos a construir nuestro mundo que algunos se han encargado de destruir, un mundo en el que los árboles den flor todo el año, en el que no haya cabrones que se crecen y enriquecen a consta nuestra, en el que no haya reposas y pelotas que engorden al muerto de hambre.
Vamos a construir nuestro edén, donde veamos como a cada uno de ellos les llega su día, mientras nosotros nos reimos desde lejos, ya lo dijo Eva, tu lo sabes, nos lo cantó, "A la hora de cerrar los bares, el artista del alambre habla de su historia a su vieja sombra".
Se creen dioses, pero no llegan a nada, todo es temporal "tempus fugit", dales tiempo, ya caerán.
Cógete de mi mano y oigamosla otra vez juntos.
Para tí, la dedicada de esta noche, "El artista del alambre"
Ya no sientas miedo, dejaras de ser un voyeur cuando caiga la página del 30.

viernes, 20 de abril de 2012

jueves, 19 de abril de 2012

Me llamo Carlos y no tengo nada

El dia amaneció como siempre últimamente, oscuro, nublado, poco apetecible.



Amanece demasiado temprano tras otra noche sin dormir. Los ánimos siguen buscando un poco de aire intentando no ahogarse en un mar de noticias asesinas con las que amanecemos. Lo que os quiero contar esta noche en vuestra radio no es mentira, no es una historia inventada, es una historia reciente, me ocurrió esta misma mañana.



Me dirigía al centro de Sevilla a ver a un cliente. La cabeza baja, como casi siempre, porque ya no encuentro subterfugio para evitar pensar.Andaba por los callejones de la parte menos rica del centro, de un centro que cada vez se empobrece mas.



Mi cabizbaja testa no se distinguía de las demás, la gente está triste y solo la levantan los pocos guiris que a esas horas veían la Catedral. Y es que ¿para qué la vas a levantar? ¿Para ver los carteles en los balcones de los bancos vendiendo pisos embargados? Era temprano, el cliente no había abierto y buscaba un café que mitigara el cansancio y un extraño frio que me empezó a recorrer el cuerpo,como si se lo viera venir. Era un frio conocido. Sentí miedo. Se habían roto todos los cristales de las ventanas de mi alrededor y entraba viento, no dejaba entrar el sol que intentaba asomarse pero nunca lograba hacerse paso entre la multitud. Allí estaba él. Jóven de mi edad mas o menos, bien vestido, bien aseado, bien hundido.



La gente pasaba por su alrededor y lo consideraba como si fuera otro más, pero no lo era. Siempre asociamos el mendigo al borracho, al tirado, al extranjero.



Él no cumplía ninguno de esos requisitos.



Notaba como los cristales que se habían roto caían sobre mi, me cortaban la piel dejando entrar mas el viento. Sentía cada vez mas frio, cuanto mas me acercaba mas, tanto que me paralizó cuando me puse delante.



Apenas pude ver su cara, estaba mas hundida que la mía. Solo vi su tarjeta de presentación. Un cartel hecho con la tapadera de una caja de zapatos."Ayúdame, por favor. Me llamo Carlos y no tengo nada". El frio se convirtió en terror, huía despavorido por el callejón buscando la plaza que había al final porque no podía respirar.



Huía como un cobarde, como un mierda, como una hiena asustada cuando el león se da cuenta que le ha intentado robar la comida. Sonó el móvil, era Mercedes, no recuerdo ni el motivo de la llamada, estaba aterrorizado. La tarjeta de Carlos estaba escrita a la perfección, tenía buena letra. ¿Por qué no puede ser un ingeniero o un físico que lo ha perdido todo? Puede ser un médico o un profesor de facultad interino que se ha quedado en la puta calle, como tantos.



Entré en un bar, me senté en la barra pero no me pasaba ni el agua. Mi café lo pedí para llevar, pagué y me fui a buscarlo, rezando para que no estuviera, para que todo fuera una pesadilla fruto de noches insomnes. Pero no, estaba allí, como antes, ¿dónde si no?



Le puse en la caja de zapatos el café y las monedas que llevaba encima, no se cuantas eran, Dios quiera que muchas. Le puse la mano en su hombro y sin mirarlo a la cara, no era capaz, le dije "suerte". El me contestó algo, no lo oí, estaba ya demasiado lejos. Mi cobardía se hizo fuerte y me ahogaba.



Solo le puedo dedicar otra oración, y pedirle a Dios que lo ayude. Esa oración va a ser en forma de canción.Como siempre de Ismael, son ya 17 años juntos, fieles compañeros, muchos buenos y malos momentos.



Cuenta una historia parecida a la de Carlos. Se que no la podrá oir, lo mismo la conoce, pero lo que quiero es que el escalofrío que yo sentía esta mañana se convierta en calor, que lo acurruque, que lo levante.
Va por ti Carlos, para ti, solo para ti, Podría ser





http://www.youtube.com/watch?v=tTJc-Pac694&ob=av2e

martes, 10 de abril de 2012

Al despertar

Son algo mas de las dos.



Apenas he dormido.



La noche ha sido como un largo viaje, miraba por la ventanilla del autobús y me cruzaba con las luces de los coches que venian a mi y se asemejan a bengalas en un naufragio.



Ha sido, como siempre de noche, cuando viejas amantes regresan del olvido.



Siempre es de noche cuando vuelven los miedos.



Las uñas padecen los mordiscos del terror, mientras el corazón me golpetea en la boca como un animal asustado, como una futura presa que sabe que por mucho que corra, el otro corre mas que el. Parece hervir el agua de los charcos que pisan mis zapatos gastados. Busco el abrazo que como una manta me saca el frío y me seca el cabello.



Me tranquilizo, y vienen a mi cabeza recuerdos.



Dentro de poco hará un año en el que la gente salió a la calle, a molestar para unos a pedir lo nuestro para otros. Habia de todo, perroflautas y curas, viejos y niños, médicos y mendigos, todo menos los culpables de todo. La gente estaba harta, y yo tenia menos miedos por aquellos entonces.



Vuelven restos de naufragios.



Enciendo la radio como si se tratara de un cigarrillo que fumo lentamente para tranquilizarme.



Me doy un paseo por la habitación vacia. Miro por la ventana. Son las tres. Pasa un taxi que lleva a una pareja de vuelta a sus casas; dentro de unos minutos correrán lágrimas de una despedida en un portal ante la indiferente mirada de los barrenderos que desafían al frio sin saber que en el suelo del cajero de la esquina hace bastante mas.



El cigarrillo se apagó, enciendo otro y suena una canción.



Me escondo como buen voyeur tras la cortina y veo un flexo por la ventana. Son las cinco.



Tras él una estudiante apura los minutos como si fuera su última noche. Recuerdos.



A las seis, suena el despertador. Hace unos minutos que me he dormido. No se donde estoy pero me encuentro cuando veo una maleta apoyada junto a la puerta. Es la hora, vuelvo a la tierra prometida, vuelvo a ti, pero todavía estoy lejos. Quiero sentir a la vez que tú el escalofrio que te recorre el cuerpo al oir la llave que penetra la cerradura, saber que todo se acaba, saber que todo empieza de nuevo.



Gracias por esperarme, espero no defraudarte.

lunes, 2 de abril de 2012

¿Por qué los ángeles lloran?







No te entiendo. Vuelvo a no entenderte.Ahora que las cosas entre nosotros parece que iban mejor vuelves a hacerme una mala jugada.Ahora que nos volvíamos a acercar después de un tiempo alejados, vuelves a ponerte en contra mía.
¿Por qué dejas que los ángeles lloren? ¿Qué es lo que está pasando ahí arriba para que mis dos ángeles sigan llorando junto a su hermano, que sigue sin entender por qué lo has dejado solo?
Solo te pedí un rato. Quizá fuí un egoista, pero tu sabes que necesitaba esas seis horas anónimas bajo un antifaz para fundirme contigo de nuevo en un abrazo, para ofrecer mi estación de penitencia por tantas cosas que tu sabes,y entre ellas mis dos ángeles que anoche lloraban desconsoladamente trombas de agua sobre un pueblo que cada dia que pasa vive en un mundo separado por un mismo Dios.
Piensa qué esta pasándote. Quizá no puedas con todo, quizá te estés haciendo mayor o te hemos defraudado lo suficientecomo para que estés astiado, pero ayudanos a volvernos todos hacia tu lado, de nuevo, como siempre. Quizá así la cosa cambiaría y se iluminarían los ojos de tantos ángeles que anoche no podían parar.
Te mando tres marchas procesionales, que anoche no se me quitaban de la cabeza. Óyelas y piénsatelo de nuevo, por favor.







http://www.youtube.com/watch?v=f4FHD9sW-ME



http://www.youtube.com/watch?v=kAxeUW2kw3k



http://www.youtube.com/watch?v=mrpOWDpFEmQ