martes, 10 de abril de 2012

Al despertar

Son algo mas de las dos.



Apenas he dormido.



La noche ha sido como un largo viaje, miraba por la ventanilla del autobús y me cruzaba con las luces de los coches que venian a mi y se asemejan a bengalas en un naufragio.



Ha sido, como siempre de noche, cuando viejas amantes regresan del olvido.



Siempre es de noche cuando vuelven los miedos.



Las uñas padecen los mordiscos del terror, mientras el corazón me golpetea en la boca como un animal asustado, como una futura presa que sabe que por mucho que corra, el otro corre mas que el. Parece hervir el agua de los charcos que pisan mis zapatos gastados. Busco el abrazo que como una manta me saca el frío y me seca el cabello.



Me tranquilizo, y vienen a mi cabeza recuerdos.



Dentro de poco hará un año en el que la gente salió a la calle, a molestar para unos a pedir lo nuestro para otros. Habia de todo, perroflautas y curas, viejos y niños, médicos y mendigos, todo menos los culpables de todo. La gente estaba harta, y yo tenia menos miedos por aquellos entonces.



Vuelven restos de naufragios.



Enciendo la radio como si se tratara de un cigarrillo que fumo lentamente para tranquilizarme.



Me doy un paseo por la habitación vacia. Miro por la ventana. Son las tres. Pasa un taxi que lleva a una pareja de vuelta a sus casas; dentro de unos minutos correrán lágrimas de una despedida en un portal ante la indiferente mirada de los barrenderos que desafían al frio sin saber que en el suelo del cajero de la esquina hace bastante mas.



El cigarrillo se apagó, enciendo otro y suena una canción.



Me escondo como buen voyeur tras la cortina y veo un flexo por la ventana. Son las cinco.



Tras él una estudiante apura los minutos como si fuera su última noche. Recuerdos.



A las seis, suena el despertador. Hace unos minutos que me he dormido. No se donde estoy pero me encuentro cuando veo una maleta apoyada junto a la puerta. Es la hora, vuelvo a la tierra prometida, vuelvo a ti, pero todavía estoy lejos. Quiero sentir a la vez que tú el escalofrio que te recorre el cuerpo al oir la llave que penetra la cerradura, saber que todo se acaba, saber que todo empieza de nuevo.



Gracias por esperarme, espero no defraudarte.

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