domingo, 27 de noviembre de 2011

Anhelo

Hace frio, es normal para la fecha en la que estamos, pero esta vez es un frio raro.

Hace frio en el vientre de una madre y en el corazón de un padre que siguen preguntándose que por qué me ha tocado.

Todo vuelve a la normalidad.


Pasaron las elecciones, unos ganaron, otros perdieron, unos están por fin tranquilos, otros cada vez mas asustados, pero lo hemos elegido entre todos.

Todo vuelve a su ser mientras sigo enfadado con Dios.

Ayer intenté volverme a acercar a El, intentando por el camino olvidar cosas, intentando no pensar en la Iglesia que nos ha tocado vivir desde unos años para acá, con las joyitas que suelta nuestro ¿Papa? o con el Obispo Auxiliar de Sevilla haciendo gira por los pueblos y por las hermandades cual grupo de quinceañeras para evitar que la gente recuerde que el Ministerio de Economia ha ratificado la sanción que en su dia le puso el Banco de España de 180.000 euros y su inhabilitación de dos años para ejercer cualquier cargo financiero tras el escándalo del banco Cajasur.

Pero lo malo fue lo que me encontré.

Una parroquia vacia, una parroquia que, tras la marcha de Adrián no remonta.

Tenemos párroco nuevo porque para los Sres. Obispos un párroco que pone la parroquia abarrotada hasta la puerta para cualquier misa, al parecer, no es bueno. Un tio que es querido allá por donde pasa, la prueba está que tras haber pasado por El Coronil, un pueblo que no está cerca precisamente de Alcalá, la gente venía a oir misa con el.

Un hombre que siempre estaba ahí, un cura que no miraba nunca el reloj y que estiraba las horas mas que lo que la ciencia lo permite, un trabajador incansable, pero no conviene. Al parecer necesitamos parroquias vacias, con cuatro ancianas y en la que el único niño era Pablo.

No conviene alguien que cuando hacia falta dinero para obras sociales, esas que ahora lo están pasando cada vez peor, lo sacaba de donde fuera y conseguía superavit, de modo que sobraba para la siguiente.

Llegó a nuestra vida de manera casual, sin avisar, nos casó y estremeció a todo el mundo, enterró a un compi de trabajo mio, y las hermandades de todos lados peleaban por que predicara unos cultos. Siempre estuvo a nuestro lado al igual de todo el que se acercara a el. Ahora está haciendo el bien en otro lado, haciendo que las bodas, las misas de niños o los bautizos fueran diferentes, que los entierros fueran mas livianos. La pena es el vacio que deja en su casa. Esperemos que el nuevo párroco lo llene, aunque al ritmo que va, lo veo dificil.

Ojalá llegue a sus oidos este homenaje, ojalá me lo cruce por la calle cualquier dia, ojalá la gente esté en Carmona la mitad de contentos que aquí, porque ya será mucho.

Estoy menos enfadado pero le digo a Dios cuando hablo con el "tio, se te está yendo esto de las manos".


La dedicada, como no podía ser otra "Echo de menos" de Kiko Veneno.




Un beso para todos los que seguís ahí.

No hay comentarios:

Publicar un comentario