jueves, 17 de noviembre de 2011

Un domingo perdido







Dicen que el domingo lloverá, mientras sigue lloviendo en el corazón de unos padres que no encuentan el porqué, que no encuentran su porqué.



Dicen que el domingo lloverá, mientras se rompen las varillas de los paraguas de quienes encuentran refugio en un bar y buscan en el alcohol el rumbo de un barco que lo perdió hace tiempo.



Dicen que el domingo lloverá, mientras se mojan los cartones de quienes no tienen otro techo que un frio cajero automático.


Dicen que el domingo lloverá, mientras llueven lágrimas en la sala de espera de un hospital en el que los recortes no permiten una buena asistencia.

Dicen que el domingo lloverá, mientras llueven piedras en forma de miedo en la casa de un abuelete que ve como peligra su pensión o la ayuda para la dependencia.


Dicen que el domingo lloverá y habrá que volver al cole, mientras la gran mayoría piensa si ir a perder el tiempo porque no encuentra la verdad en unos ojos maquillados por asesores de imagen y de campaña que intentan ocultar verdades como puños.


Dicen que el domingo lloverá y cuando vaya al cole pensaré en mi hijo, pensare en mi mujer, mis dos motivos de vida, y en sus cinco millones de compañeros de una lista que no sale en las elecciones.


Dicen que el domingo lloverá, mientras una generación piensa que donde está el pueblo que salia a la calle con las manos agarradas pidiendo justicia al oir por primera vez la palabra crisis. Después de eso ya ha llovido bastante.


No quiero que me malinterpreteis, no estoy pidiendo voto a nadie ni siquiera que vuelvan al cole.



Solo quiero pediros perdón por la foto. Tiene 28 años, ha llovido desde entonces, pero esa lluvia ha servido de abono para que el terror de la cifra suba al 22% de pobres en España mientras parte del 78% que aún no lo somos pedimos acojonados al cielo que no nos llueva a nosotros.



Me gustaría empapelar las calles con esta foto, encima de la de una panda de mierdas que solo piensan en ellos y contaminan el paisaje y que la lluvia se lleve tanto daño.


Dicen que el domingo lloverá, mientras busco el valor para poderle dar una respuesta a mi hijo cuando me pregunta que por qué hay un hombre mayor sacando basura del contenedor y yo cobardemente le contesto que es que ha tirado el reloj a la basura y lo está buscando porque le tiene mucho cariño.


Dicen que el domingo lloverá y mientras me quite las legañas observando en el cristal la melancólica caida de las gotas por el cristal pensaré y me preguntaré que ¿CUANDO DEJARA DE LLOVER?

Gracias a todos por compartir lo que siento ahora

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